Cosas que más me cagaban de ser hetero. Soy Jorge, fui hetero hasta los veinte, según yo, y esto es lo que más me costaba. Güey, la primera, salir de antro. Era de flojera, porque había veces que yo solo quería bailar, de que: “Güey, noche de chicos, vamos a bailar”. Obvio, eso no existe. O sea, vas a ligar al antro, güey
El plan era, ir a agarrar, literalmente. Como pueden adivinar, a mí eso no me movía mucho y aparte, si no agarrabas, te quedabas solo toda la noche, porque tenía amigos guapos, todos agarrábamos. Así que eso era de hueva, güey. Entonces, yo tenía que a huevo ligarme a una morra. Pues ya, estábamos juntos toda la noche.
Me la pasaba bien siempre, pero era como: “Güey, hay que tener una noche de chicos”. No, no existía.
Luego, que eran supercerdos, güey. O sea, yo me acuerdo que en secundaria llegué a pensar como: “Güey, ¿seré gay?”. Y entré a prepa y entré a una prepa de puros hombres y no. O sea, solo estar con ellos todo el día, que llegaban todos sudados y como que bien marranos.
No, güey. Literal, dije: “Jamás sería gay, de que no, no me atrae esto”. Pero tenía que conocer a un hombre gay, ¿verdad? Luego, odiaba, güey, que se agarraran a mis amigas. Y pasó demasiadas veces. No por envidioso, sino porque sentían que si se la agarraban era como ya de ellos. Era como: “Ah, no, pero yo me la agarré”.
Como que sí las hacían menos, obvio. Y eso me, me enojaba muchísimo, güey, porque era de que mis hermanas. Siempre yo les decía a mis amigas de que: “Güey, por favor, no se agarren a nadie”, y siempre se agarraban a todos aun así.
Ocultar ser gay. Obviamente, esto no me gustaba, porque no podía hablar de las cosas que yo quería hablar, no podía verme nada femenino.
Me acuerdo que una vez, una vez me cacharon escuchando una canción supergay de que en mis audífonos, porque me quedé dormido así en la mesa y agarraron el audífono y dijeron de que: “¿Qué estás escuchando?”. Güey, no me la acabé, o sea… Y eso me lleva al siguiente punto: tienes que estar a la defensiva veinticuatro siete, güey.
Yo todavía con mis amigos y amigas mujeres y todos somos muy de carrilla, pero no, o sea, un ambiente de puros hombres es el noventa y ocho por ciento del tiempo estar a la defensiva. Es todo el tiempo tirarse mierda y ya había un punto que, que cansaba, güey. Y el siguiente punto, justo, que es muy difícil como hablar de temas reales, deep, porque era visto como gay.
Entonces, cuando quería como interiorizar de algo no se podía, güey, porque era de que: “Gay”. Y yo, pues sí. Pero igual amo a mis amigos heteros, solo estas cosas me costaban trabajo.